La Personalidad de Dios
Creemos que Dios es un Ser personal, con inteligencia, sentimiento y voluntad. Él piensa, ama, gobierna, corrige y se revela al hombre como Creador, Señor y Padre eterno.
Doctrina y fe
Como iglesia, afirmamos las doctrinas bíblicas enseñadas dentro de ICIAR y reconocemos estas verdades como fundamento de nuestra fe, enseñanza y práctica cristiana.
Fundamento doctrinal
Estas creencias resumen las verdades principales de nuestra fe.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.”
1 Pedro 2:9
Aquí explicamos lo que creemos doctrinalmente, mientras que la página de Nosotros presenta quiénes somos como iglesia, nuestra misión y el equipo que sirve en la congregación.
Lo que creemos
Creemos que Dios es un Ser personal, con inteligencia, sentimiento y voluntad. Él piensa, ama, gobierna, corrige y se revela al hombre como Creador, Señor y Padre eterno.
Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada divinamente, y por lo tanto la única regla de nuestra fe y conducta.
Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, enviado por el Padre para salvar al hombre. Por su muerte y resurrección recibimos perdón, justificación y vida nueva.
Creemos que la santificación es parte indispensable de la salvación. Es una obra de Dios en el creyente y una vida apartada para Él.
Creemos en el bautismo con el Espíritu Santo y fuego, concedido por Jesucristo como una experiencia de poder para servir, testificar y vivir lleno del Espíritu.
Creemos que el Señor Jesucristo es el sanador de nuestros cuerpos mortales y que su poder alcanza nuestras necesidades conforme a su voluntad.
Creemos en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Esta esperanza anima a la iglesia a vivir preparada, fiel y constante.
Creemos en la resurrección y la inmortalidad del creyente. En Cristo tenemos esperanza eterna porque Él venció la muerte.
De la doctrina a la vida
La doctrina no reemplaza la vida cristiana, la dirige. Lo que creemos acerca de Dios, la Biblia, Cristo, la salvación y el Espíritu Santo da forma a nuestra adoración, enseñanza, obediencia y esperanza.
No se basa solamente en tradición o costumbre, sino en la revelación de Dios por medio de su Palabra.
Todo apunta a Jesucristo: su divinidad, su obra salvadora, su poder y su regreso prometido.
La salvación produce una vida nueva, marcada por santidad, obediencia, amor y dependencia del Espíritu Santo.
Estas creencias nos afirman como iglesia y nos ayudan a vivir con fidelidad, esperanza y obediencia delante de Dios.
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